Descripción
La Iglesia Evangélica Bautista de La Spezia es el templo protestante de la via Milano, en el centro de la ciudad: un edificio esbelto de decoración neogótica y, quizá, la iglesia bautista más antigua de Italia, con una historia que se entrelaza con el nacimiento de La Spezia moderna.
El edificio llama la atención por su fuerte impulso vertical y por sus decoraciones, que beben del gótico y del Renacimiento, según el gusto historicista del siglo XIX. Las realizó Augusto Magli, y el conjunto reúne bajo un mismo techo la iglesia, algunas viviendas y una escuela.
Esa escuela tiene raíces lejanas. Todo empezó en 1866 con un inglés, Edward Clarke, y su hermana, que abrieron escuelas y orfanatos para los chicos y chicas de una ciudad que crecía a ojos vista.
Su aportación a las escuelas y a la vida religiosa de la ciudad fue notable, y la iglesia fue su fruto: se inauguró en 1870, apenas cuatro años después.
Eran los años del nuevo Arsenal: las viejas murallas caían para dejar sitio al barrio obrero Umbertino, se completaba el ferrocarril a Génova y llegaban muchos inmigrantes en busca de trabajo. Pero la vida era dura, entre casas insalubres, pocos servicios y epidemias como el cólera.
Detrás del empeño de Clarke estaba también la gran política. Ingleses y estadounidenses miraban con simpatía a la Italia del Risorgimento y de la nueva unidad, y a las razones políticas se sumaban las religiosas: acercar a los habitantes de La Spezia al protestantismo.
Durante el fascismo la obra se fue apagando hasta detenerse, y el orfanato femenino se vendió: es el edificio de la clínica Alma Mater. Tras la guerra fue otro misionero inglés, Arrigo Alberto Pullen, quien retomó el trabajo en el golfo de los Poetas, siempre querido por los viajeros ingleses.
La comunidad sigue viva y fiel a los principios de Clarke, aunque los retos han cambiado: la nueva inmigración, la acogida de refugiados y el diálogo entre religiones.
El edificio llama la atención por su fuerte impulso vertical y por sus decoraciones, que beben del gótico y del Renacimiento, según el gusto historicista del siglo XIX. Las realizó Augusto Magli, y el conjunto reúne bajo un mismo techo la iglesia, algunas viviendas y una escuela.
Esa escuela tiene raíces lejanas. Todo empezó en 1866 con un inglés, Edward Clarke, y su hermana, que abrieron escuelas y orfanatos para los chicos y chicas de una ciudad que crecía a ojos vista.
Su aportación a las escuelas y a la vida religiosa de la ciudad fue notable, y la iglesia fue su fruto: se inauguró en 1870, apenas cuatro años después.
Eran los años del nuevo Arsenal: las viejas murallas caían para dejar sitio al barrio obrero Umbertino, se completaba el ferrocarril a Génova y llegaban muchos inmigrantes en busca de trabajo. Pero la vida era dura, entre casas insalubres, pocos servicios y epidemias como el cólera.
Detrás del empeño de Clarke estaba también la gran política. Ingleses y estadounidenses miraban con simpatía a la Italia del Risorgimento y de la nueva unidad, y a las razones políticas se sumaban las religiosas: acercar a los habitantes de La Spezia al protestantismo.
Durante el fascismo la obra se fue apagando hasta detenerse, y el orfanato femenino se vendió: es el edificio de la clínica Alma Mater. Tras la guerra fue otro misionero inglés, Arrigo Alberto Pullen, quien retomó el trabajo en el golfo de los Poetas, siempre querido por los viajeros ingleses.
La comunidad sigue viva y fiel a los principios de Clarke, aunque los retos han cambiado: la nueva inmigración, la acogida de refugiados y el diálogo entre religiones.